Un día paseando por el jardín del colegio vimos una ardilla y nos planteamos la pregunta de si podíamos construir una casa para una ardilla con materiales de la naturaleza.
Nuestra pregunta científica fue ¿Con qué material de la naturaleza se puede hacer una casa de ardillas que aguante la lluvia y el viento? así que nos pusimos a trabajar.
La primera parte del proceso fue la observación:
Para ello, comenzamos recogiendo hojas de diferentes tamaños por el jardín del colegio para comprobar qué ocurría si solo poníamos hojas en el tejado de la casa y llovía o hacía viento. Para simular el viento utilizamos un secador de pelo y un abanico. Para la lluvia, utilizamos una regadera y un spray de agua.
El segundo paso fue ver qué ocurría si en lugar de hojas utilizábamos palos y ramas. Así que, recogimos las ramas y lo comprobamos.
El tercer paso consistió en seguir el mismo proceso pero esta vez con piedras.
Para recoger los resultados obtenidos utilizamos tablas de doble entrada.
Al analizar los resultados nos dimos cuenta de que habíamos encontrado buenos materiales en la naturaleza, pero ninguno era perfecto, así que decidimos juntarlos.
Nuestra conclusión fue que “con palos, piedras y hojas se puede hacer una casa de ardillas resistente”.










